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Representación histórica en la obra de Gabriel García Márquez

©2007 Magisterarbeit 98 Seiten

Zusammenfassung

Inhaltsangabe:Índice:
Este estudio tiene por objetivo la representación histórica en la obra de Gabriel García Márquez. Analizaré la representación histórica en tres novelas del autor colombiano: Cien años de soledad, publicado en 1967, El general en su laberinto, salido al mercado en 1989, y Noticia de un secuestro, del año 1996. Los motivos que me indujeron a este estudio fueron varios. De un lado, me parece interesante que Gabriel García Márquez, al que todos lo conocemos como un autor que tiene un sentido extraordinario del arte de contar, desarrolla su representación histórica de novela a novela, y reaparece muchos años más tarde como periodista escribiendo un reportaje. Por otro lado, hay que añadir el deseo de examinar cómo García Márquez reconstruye la historia latinoamericana a través del texto, y cuáles son los métodos textuales y estéticos que utiliza para hacernos ver y creer una cierta imágen histórica. Por último es interesante descubrir cuáles son las finalidades de la elección de estas diferentes maneras de representar la historia. Es decir, la representación histórica consta de dos puntos esenciales: el estilo o los medios utilizados, y la interpretación de aquellos tipos de texto.
La meta de este estudio será dar respuestas a las preguntas siguientes: ¿No es acaso peligroso que García Márquez nos quiera mostrar su realidad a través de estos textos? ¿Con cuáles fines nos representa la historia de esas maneras? ¿No puede resultar peligroso tomar sus novelas como verídicas? ¿Cómo funciona la historia en las tres novelas? Y sobre todo, ¿cómo es la imagen de la historiografía de García Márquez?
Me gustaría empezar este estudio con una cita de Mario Vargas Llosa:
Escribrir novelas es un acto de rebelión contra la realidad, contra Dios, contra la creación de Dios que es la realidad. Es una tentativa de corrección, cambio o abolición de la realidad real, de su sustitución por la realidad ficticia que el novelista crea. Éste es un disidente: crea vida ilusoria, crea mundos verbales porque no acepta la vida y el mundo tal como son.
Esta cita contiene rasgos de novela claramente aplicables a la obra de García Márquez. El análisis mostrará si el autor rebela contra la realidad, si le tienta corregir o cambiarla y si acepta o no el mundo tal como es.
En el caso de García Márquez hay una especie de equilibrio entre tres tipos de experiencias: su obra se alimenta en proporciones parecidas de hechos vividos por él, de experiencias colectivas […]

Leseprobe

Índice

I. Introducción

II. Biografía de Gabriel García Márquez

III. Cien años de soledad
III.1. Cien años de soledad y la nueva novela
III.2. Fondo histórico
III.3. Resumen del contenido
III.4. Tono, estructura y estilo
III.5. Métodos
III.5.1. El humor y la ironía
III.5.2. Las exageraciones e intensificaciones
III.5.3. El mito
III.6. La función de Melquíades
III.7. Interpretaciones

IV. El general en su laberinto
IV.1. Una novela histórica y biográfica
IV.2. Biografía de Simón Bolívar y el contexto histórico
IV.3. Resumen del contenido
IV.4. Historiografía y representación histórica
IV.5. Estructura y estilo
IV.6. Métodos
IV.6.1. La desmitificación
IV.6.2. La humanización
IV.6.3. El elemento trágico
IV.6.4. La antítesis
IV.6.5. La metáfora
IV.6.6. Alusiones a la Biblia
IV.6.7. Las lecturas del general
IV.6.8. Bolívar como portavoz de García Márquez
IV.7. Críticas e interpretaciones

V. Noticia de un secuestro
V.1. La novela-reportaje
V.2. Fondo histórico de la novela
V.3. Resumen de Noticia de un secuestro
V.4. Estructura y estilo
V.5. Métodos
V.5.1. La objetividad
V.5.2. La obsesión por el detalle
V.5.3. La humanización
V.5.4. Lo poético
V.5.5. La hipérbole
V.5.6. Los tiempos verbales
V.5.7. El humor
V.5.8. Inclusión de emociones
V.6. Interpretación y mensajes centrales

VI. Conclusiones

VII. Zusammenfassung

VIII. Bibliografía

I. Introducción

Este estudio tiene por objetivo la representación histórica en la obra de Gabriel García Márquez. Analizaré la representación histórica en tres novelas del autor colombiano:Cien años de soledad,publicado en 1967,El general en su laberinto,salido al mercado en 1989, yNoticia de un secuestro,del año 1996. Los motivos que me indujeron a este estudio fueron varios. De un lado, me parece interesante que Gabriel García Márquez, al que todos lo conocemos como un autor que tiene un sentido extraordinario del arte de contar, desarrolla su representación histórica de novela a novela, y reaparece muchos años más tarde como periodista escribiendo un reportaje. Por otro lado, hay que añadir el deseo de examinar cómo García Márquez reconstruye la historia latinoamericana a través del texto, y cuáles son los métodos textuales y estéticos que utiliza para hacernos ver y creer una cierta imágen histórica. Por último es interesante descubrir cuáles son las finalidades de la elección de estas diferentes maneras de representar la historia. Es decir, la representación histórica consta de dos puntos esenciales: el estilo o los medios utilizados, y la interpretación de aquellos tipos de texto.

La meta de este estudio será dar respuestas a las preguntas siguientes: ¿No es acaso peligroso que García Márquez nos quiera mostrar su realidad a través de estos textos? ¿Con cuáles fines nos representa la historia de esas maneras? ¿No puede resultar peligroso tomar sus novelas como verídicas? ¿Cómo funciona la historia en las tres novelas? Y sobre todo, ¿cómo es la imagen de la historiografía de García Márquez?

Me gustaría empezar este estudio con una cita de Mario Vargas Llosa:

Escribrir novelas es un acto de rebelión contra la realidad, contra Dios, contra la creación de Dios que es la realidad. Es una tentativa de corrección, cambio o abolición de la realidad real, de su sustitución por la realidad ficticia que el novelista crea. Éste es un disidente: crea vida ilusoria, crea mundos verbales porque no acepta la vida y el mundo tal como son [...].[1]

Esta cita contiene rasgos de novela claramente aplicables a la obra de García Márquez. El análisis mostrará si el autor rebela contra la realidad, si le tienta corregir o cambiarla y si acepta o no el mundo tal como es.

En el caso de García Márquez hay una especie de equilibrio entre tres tipos de experiencias: su obra se alimenta en proporciones parecidas de hechos vividos por él, de experiencias colectivas de su mundo (las guerras, las huelgas, las luchas y los conflictos políticos), y de lecturas[2].

La literatura secundaria sobreCien años de soledaden general es enorme, y la deEl general en su laberintotambién es considerable. Pero en el caso deNoticia de un secuestrono se halla ninguna literatura secundaria, sólo algunas frases sobre el contenido en general en biografías sobre el autor. Sin embargo, esta novela recibió una crítica mayor que los otros, porque los críticos no le querían creer la reivindicación de la realidad que reclamaba García Márquez.

Con este estudio quiero contribuir a la representación como a la interpretación de la historia que el autor proporciona en su obra. Es sorprendente que este aspecto no ha sido suficientemente explorado por la crítica.[3]

El presente estudio enfoca los elementos históricos y sus diferentes niveles de significado en las tres novelas. La visión de la historia que obtenemos a través de las páginas deCien años de soledadcontiene no sólo el plano de las realidades objetivas, sino también el de los símbolos míticos. La historia entra a formar parte del mito y, a su vez, el mito proporciona los significados últimos de la historia. La historia de Colombia se inserta en el marco más amplio de lo universal y lo bíblico-sagrado. Esta visión de la historia da a la vez una interpretación con respecto a los orígenes y las causas de la violencia en el país. Es una así llamadanueva novelaen la que predominan el humor y la ironía, y a través de la cual la historia no es así de fácil a interpretar.

EnEl general en su laberinto, García Márquez abandona el mundo mágico y mítico. Es una novela histórica y biográfica con el protagonista real-histórico Simón Bolívar. Los datos de los sucesos y del héroe latinoamericanos son cuidadosamente documentados, y García Márquez subraya el contenido de la verdad refiriéndose a las fuentes históricas. Con esta novela el autor llamó la atención al desmitificar al héroe más importante de Latinoamérica.

EnNoticia de un secuestro, García Márquez tenía que hacer una elección de estilo para representar la historia colombiana sin que su novela resultara fantástica. El autor regresó a sus orígenes y recuperó el reportaje refiriéndose también a testimonios de los sucesos, es decir, a fuentes que probaban que su novela-reportaje contó la pura verdad sobre la realidad asustante colombiana.

Para García Márquez habría sido imposible escribir novelas sin haber aprendido lo fundamental del periodismo: cómo llegar a informaciones, cómo prepararlas, y cómo elegir la manera de presentarlas.

La presencia de la historia es sin duda el elemento más importante en las tres novelas. Resumiendo los tres textos diferentes se puede decir queCien años de soledadmezcla lo mítico con lo real-histórico, mientras queEl general en su laberintoyNoticia de un secuestronarran la historia latinoamericana refiriéndose a documentos históricos y testimonios, aunque los límites entre realidad y ficción no estén siempre muy claros.

El estudio lo presento ordenado según el siguiente orden: empezará con una biografía de Gabriel García Márquez que se limitará a su actividad política y social y a las novelas aquí analizadas porque ésto es lo que es de mayor importancia para este estudio. La parte principal constará de la presentación de las tres novelas, una por una, teniendo los mismos puntos de análisis para las tres: primero representaré el tipo de texto, después daré un resumen del fondo histórico y del contenido, seguido por la estructura y los métodos que eligió García Márquez para representar la historia, es decir, cómo representa el autor la historia a través del texto, y, por último, interpretaré esa manera. También veremos a qué aluden o podrían aludir estas tres novelas.

La conclusión informará sobre el carácter de proceso que refleja la representación histórica a lo largo de la obra de García Márquez teniendo en cuenta los elementos en común, el desarrollo del proceso y las finalidades del autor, puesto que dice el propio García Márquez que no hay nada que él narre que no esté sacado de una u otra forma de la experiencia y que no tenga un anclaje en la realidad.[4]Dijo él mismo que novelas debían estar escritas poéticamente cifradas.[5]

II. Biografía de Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez nació el 6 de marzo 1927 en Aracataca, Colombia. El futuro escritor se crió en casa de su abuelo de parte materna, el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, que luchaba por los liberales en las guerras civiles, y su abuela, Tranquilina Iguarán, que contaba a menudo historias a su nieto, historias que luego alimentarían las novelas del mismo. Habido absolvido el bachillerato en 1946, García Márquez empezó una carrera de Derecho en la Universidad de Bogotá y comenzó su carrera periodística escribiendo columnas para los periódicosEl Espectadory luego en Cartagena paraEl Universal. En 1950 se mudó a Barranquilla y pasó a escribir columnas paraEl Heraldoy para su propio semanalCrónica.[6]La entrevista, el artículo de fondo y el reportaje de investigación fueron practicados por él ya en ese período de su vida, y lo hizo compaginando su actividad de periodista con la de narrador (Cebrián 1997: 37).

La actividad política es una constante en toda su vida. En su primera etapa de reportero en Colombia, en los años cincuenta, se vio relacionado con el Partido Comunista de Colombia, al que siempre se mantendría solidario compartiendo la misma meta de un futuro socialista más justo. Ha desmentido repetidas veces su militancia, aunque nunca ha renegado sus simpatías (Ploetz 22000: 43). Es conocido que Gabo está comprometido políticamente ya toda su vida. Su toma de partido está muy clara: “Yo creo que tarde o temprano el mundo será socialista, quiero que lo sea, y mientras más pronto mejor.”[7]

Me parece interesante mencionar un episodio de la vida del periodista que muestra lo fácil que es manipular la realidad o dar por real lo que en realidad es ficticio. Un día García Márquez se fue a la zona Chocó en el noroeste de Colombia donde problemas sociales y económicos habían causado protestas. Pero al llegar al pueblo encontró a un colega en la hamaca que le contó que él había inventado esas protestas heróicas para tener una noticia. El fotógrafo que se había ido con García Márquez no quería irse sin fotos espectaculares, y por ello organizaron una manifestación ficticia. Llegadas las fotos al periódico atrajeron aún más periodistas, lo que forzó a García Márquez y su colega a repetir la manifestación ficticia. Entonces nadie sabía de la trampa, sólo más tarde el autor reveló su secreto (Ploetz 22000: 44). Si el reportero no encuentra la noticia, se la inventa. Este suceso significaba una manipulación de la realidad social.

En los tiempos de la Guerra Fría, Gabriel García Márquez escribió un relato sin prejuicios sobre su viaje por los países soviéticos (op. cit.: 57-58).

Quienes critican a Gabo por su relación con Fidel Castro olvidan la pasión revolucionaria que enriqueció la literatura latinoamericana en la década de los sesenta. La Revolución Cubana era entonces una de las pocas cosas en las que se podían creer. García Márquez está convencido de que el fracaso de Che Guevara y el de Salvador Allende no signifiquen la inutilidad de una lucha armada o un camino parlamentario hacia una revolución social.

En 1959, después de la Revolución Cubana, el Comandante invitó a periodistas de todo el mundo a Cuba para atender a laoperación verdadque debía atenuar las críticas en todo el mundo. Gabriel García Márquez formaba parte de una de esas delegaciones que atendieron a un juicio y era impresionado por ese espíritu de la Revolución Cubana. En una entrevista con Juan Luis Cebrián, García Márquez explicó por qué se identificaba con Fidel Castro: “Viene precisamente de la convicción que tengo de que lo que hay que buscar es un camino latinoamericano, que se puede encontrar” (Cebrián 2007: 3).

Poco más tarde empezó a trabajar como periodista en la sucursal colombiana dePrensa Latina, una agencia de noticias cubana y respuesta a la propaganda internacional contra Cuba. Después de unos meses, García Márquez y su colaborador y amigo Plinio Apuleyo Mendoza fueron nombrados corresponsales de la sucursal en EEUU, y se mudaron a Nueva York. Pero sus relaciones con la dirección de Prensa Latina empeoraron debido a la presión que desde La Habana se ejercía por parte de Aníbal Escalante (Ploetz 22000: 61-65).

En los años siguientes el escritor trabajó en México como redactor de una revista y un periódico de prensa amarilla. Era un día en 1965 que estaba en camino a Acapulco cuando algo se le vino encima de golpe: el método para escribirCien años de soledadera narrar la historia como si la narrara su abuela, es decir, contar las cosas con inocencia y convertir lo extraordinario en cotidiano. De vuelta a la Ciudad de México se encerró en la habitación más apartada del piso, empezó a escribir, y no paró hasta publicar la novela año y medio más tarde en 1967 (op. cit.: 68-69). Sabemos que esa historia es sólo una anécdota. En realidad, como lo investigó por ejemplo Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez ya había tenido en mente desde hacía muchos años que quería escribirCien años de soledad, y hasta tenía escrito fragmentos.

Cuando publicó esa novela en 1967, la edición editada por Sudamericana se agotó en cosa de días, nada más ponerse a la venta. Los siguientes millones y millones de ejemplares vendidos hicieron a Gabriel García Márquez famoso a nivel internacional. En el año 1971 el escritor peruano Mario Vargas Llosa publicó suHistoria de un deicidio, un análisis profundo acerca de García Márquez que a la vez era un testimonio de admiración. Irónicamente, los dos amigos se enemistaron en el mismo año cuando García Márquez no se mostraba dispuesto a firmar la petición en el caso Padilla, un poeta cubano que fue detenido por Castro.

A principios de los setenta, García Márquez se instaló en Barcelona e intercedió a favor de la proscripción de la dictadura de Augusto Pinochet en Chile y atendió al Tribunal Russell en 1974 en el que acusaron a Chile, Argentina y Uruguay de haber violado los derechos humanos (op. cit.: 94-95).

Ningún período de la vida de Gabriel García Márquez estuvo nunca más señalado por la preocupación política ni por la intervención en la misma que el de los años 1975-1981.[8]

Quiso dedicar su esfuerzo al periodismo político y aprovechar así un arma mucho más difusora que el libro. Gabo simpatiza con un gran espectro de políticos[9], mayormente con líderes de significado izquierdista. En realidad no es sino un amigo de unos cuantos poderosos a los que trae y lleva mensajes, algunos importantes a la hora de salvar vidas humanas o liberar a gente. Aprovecha de sus conocimientos de líderes políticos para hacer de mediador, como por ejemplo en 1978 cuando formaba parte de la delegación de Omar Torrijos al firmar el contrato de Panamá. En el mismo año creó la fundaciónHabeasque se ocupaba de la defensa de los derechos del hombre y de los presos políticos en Latinoamérica. Fue intermediario ante Fidel Castro para la liberación de algunos presos políticos de Cuba. Más tarde fue mediador entre el presidente colombiano Belisario Betancur y la guerrilla M-19[10]. También interpeló al presidente colombiano Turbay sobre las torturas padecidas por los detenidos políticos en su patria.

Ya desde siempre el escritor colombiano invierte su dinero en organizaciones políticas. Pero nunca quería ocupar un cargo político. Es de la opinión que sus ideas políticas debe desarrollarlas y testimoniarlas desde el libro (Fernández-Braso 1972: 77). Por eso elige siempre su residencia en el extranjero, y ha vivido sobre todo en España y México porque así nadie requiere que él ocupe un papel de liderato político. García Márquez escribió también en el extranjero porque no encontraba en su patria una atmósfera agradable, fuera político o espiritualmente, que le permitiera escribir tranquilamente.Cien años de soledadyEl general en su laberintolas escribió en Ciudad de México. Pero sus novelas están situadas casi exclusivamente en Colombia o si no en Latinoamérica. Critica su patria pero a la vez, por la distancia a ella, se entremezcla nostalgia.

En 1981 vivía prácticamente auxiliado en México por razones de seguridad porque lo acusaron de colaborar con la guerrilla del M-19. Un año más tarde le concedieron el Premio Nobel, y volvió a vivir en su patria. Con el dinero del Premio Nobel fundó el periódico bogotanoEl Otroque pretendía hacer ver las noticias desde otro punto de vista al que la prensa institucional colombiana tenía acostumbrado al lector (Cebrián 1997: 37). Después tuvo la ingenuidad de prometer públicamente que no publicaría ningún libro hasta que Augusto Pinochet no fuera derrocado y volviera a instalarse la democracia en Chile. La promesa pretendía convertir a sus lectores en enemigos del dictador chileno. Sólo más tarde se dio cuenta que esa promesa terminaba por ser negativa políticamente.

En 1985 se autoexilió definitivamente de Colombia donde crecieron las amenazas contra él y las acusaciones de sectores del ejército. El ambiente político se había hecho insoportable para el escritor, y llegó a temer seriamente por su integridad personal. En 1986 volvió a dedicarse al cine y creó una fundación en Cuba en la que actuó de guionista y profesor durante los años siguientes. Para asegurar noticias independientes en su país adquirió el 12 % de una cadena colombiana e instaló un programa de noticias de media hora para el que era significativo el buen periodismo.

A principios de los años noventa Gabo y su mujer decidieron de nuevo poner fin a su exilio. La estabilidad política y la pacificación de Colombia animaron al novelista a dar su apoyo al nuevo presidente, César Gaviria. En esos años se dejó llevar por la tentación de volver al periodismo. Ahí creó laFundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericanopara la formación y el perfeccionamiento de periodistas con sede en varias capitales de Hispanoamérica y relacionada con importantes periódicos de Europa (Ploetz 22000: 127). Predicaba el nuevo periodismo y la necesidad de periodistas que fueran capaces de cuestionar el sistema. En el centro de su actividad se encontró entonces Colombia. En 1992 dirigió un noticiario televisivo tituladoQAPque significó una verdadera alternativa a la clásica fórmula del indiscriminado bombardeo de información de los telediarios habituales (Cebrián 1997: 53). En el mismo año, junto a otros intelectuales de su país, firmó un manifiesto pidiendo el fin de la guerrilla colombiana, lo cual implicaba un cambio de actitud en este aspecto (op. cit.: 99).

El autor sigue dirigiendo seminarios y talleres en diversas ciudades de Latinoamérica y Europa.

III. Cien años de soledad

III.1. Cien años de soledad y la nueva novela

Lanueva novelaes un término que

[...]se refiere a una particular reacción, producida desde los años cuarenta, contra los presupuestos narrativos y las formas de la novela realista tradicional, que se centraba en los problemas sociales de Hispanoamérica.[11]

Específica de ella y de Latinoamérica es que la conciencia mágica y la realidad se requieren y se modifican mútuamente. Están en una relación dinámica-productiva. Lo otro que tienen en común las novelas escritas en ese tiempo es la pregunta directa o indirecta por la identidad latinoamericana, a la que cada novela responde a su manera (Ploetz 22000: 80-82). Gabriel García Márquez forma parte de los autores que van dejando el realismo tradicional para experimentar lo real maravilloso (op. cit.: 15).Cien años de soledadtambién es la remodelación de la utopía latinoamericana. Hay una reevaluación del concepto de Historia. En los años sesenta se produjo el así llamadoboomde la novela hispanoamericana, por el que se internacionaliza el género. La Revolución Cubana provocó la unión de los intelectuales Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa (op. cit.: 19). En 1967 el escritor colombiano publicó su intento de crear una realidad propia:Cien años de soledad.En esta novela, García Márquez presenta no sólo la circularidad del tiempo, la soledad y la violencia, sino también la historia, reflejándose en los problemas sociales y políticos, las guerras, el imperialismo económico, las matanzas y la opresión, etc. Son a la vez elementos de denuncia. La alegoría bíblica contiene una visión trágica y negativa de la cosmovisión.

La idea de escribir esta novela se fijó en la mente del escritor cuando hizo un viaje a su pueblo natal y vio el derrumbamiento que aquél había experimentado.[12]Entonces quería evocar los buenos tiempos de la fundación del pueblo mítico de Macondo que no sólo representa Colombia sino también a toda Latinoamérica. Dijo que su meta era mantener presente en la memoria de todo el mundo los horrores y las injusticias en Latinoamérica a través de su obra.[13]

Macondo, lo dice el autor mismo, es el mundo de la infancia de Gabo.[14]Un pasado que formó la realidad histórica como la niñez en Aracataca había formado al autor:

Al escribirCien años de soledadquise sólo dejar una constancia poética del mundo de mi infancia, que transcurrió en una casa muy grande, muy triste, con una hermana que comía tierra y una abuela que adivinaba el porvenir (García Márquez citado por Cebrián 1997: 12).

La experiencia de existir sin motivo es tomado como destino histórico específicamente de Latinoamérica. Están relacionados intensamente la negación del origen y con ella la negación de la historia y el ser un mundo nuevo, abierto al futuro, que da sitio a ideas utópicas.[15]También García Márquez a la vez niega y crea la historia. Porque por una parte la historia de Macondo está en relación con la historia de Colombia pero por otra parte García Márquez la provee con rasgos míticos (op. cit.: 84).

Pero también existen contradicciones en la novela, exactamente 42 como dijo el propio García Márquez en una entrevista (Fernández-Braso 1972: 115).

Cien años de soledadrepresenta el conflicto más antiguo de Latinoamérica: la lucha entre el progreso y la tradición, entre mestizaje e identidad. Vamos a ver cómo García Márquez representa la historia y manifiesta su opinión con respecto a ella. Dagmar Ploetz lo llama “Nationalepos für einen ganzen Kontinent” (Ploetz 22000: 7).

Los acontecimientos son por una parte reales, es decir, acontecimientos en la historia colombiana, por otra parte son leyendas, mitos y alusiones a la Biblia que sitúan a Macondo fuera del tiempo histórico. Además, Gabriel García Márquez entremezcla personajes y episodios de su niñez. La casa grande de sus abuelos por ejemplo, influyó y formó al pequeño Gabriel desde su más temprana niñez. Su abuelo lo llevó a conocer el hielo, una experiencia que luego describiría en la primera frase deCien años de soledad(op. cit.: 10-13).

III.2. Fondo histórico

Dentro de la historia se siente una problemática típicamente hispanoamericana y específicamente colombiana que demuestra un inmenso trabajo de investigación por parte del autor. Con una base de realidades concretas se va configurando la función y el significado de la historia para el autor. En la novela se reflejan hechos históricos reales de Colombia y rasgos históricos comunes a toda Latinoamérica, es decir, la vida y los conflictos de un continente. Ellos constituyen sus acontecimientos históricos centrales en la realidad ficticia. Sólo se pueden sacar algunos aspectos que son históricamente verificables pero después hay que incorporarlos de nuevo en la ficción porque sólo forman parte de la realidad integral. Es un aspecto extraordinario que la estructura de la novela armoniza con la historia de Hispanoamérica. Toda la novela se basa en un contexto histórico exactamente determinable que sobre todo se revela en lo que concierne a la historia de la compañía bananera. Al relatar el desarrollo histórico de la comunidad, el autor empieza a apoyarse cada vez más en datos precisos de la historia de Colombia y de su pueblo natal, Aracataca. Pero también aquí lo mítico intensifica lo real. Señalaré las coincidencias entre la ficticia historia de Macondo y la realidad histórica colombiana.

Aparece la historia de la región bananera, y los hechos se refieren a las guerras civiles que comenzaron en 1884 y que terminaron con laGuerra de los Mil Díasentre 1899-1902. García Márquez no determina con exactitud el período de duración de las mismas pero en varias ocasiones dice que duraron casi veinte años.[16]El coronel Aureliano Buendía es el héroe principal de las guerras macondinas defendiendo los ideales de los liberales. Héroe principal de las luchas colombianas es Rafael Uribe Uribe, un personaje que existió verdaderamente, combatiendo en defensa de los ideales radicales.[17]Menciona la culminación económica y el cierre del contrato de la paz de Neerlandia en 1902 al terminar laGuerra de los Mil Días(en la novela firmada por los rebeldes a cuya cabeza figuraba el coronel Aureliano). La importación de bienes de lujo corresponde a los años setenta y ochenta del siglo XVIII.[18]

También aparecen el auge del banano que comienza hacia 1904, y la llegada de la United Fruit Company con la que toda la cuenca del Magdalena se llena de fincas y de inmigrantes. Comenzó la era de la gran industria bananera. El ferrocarril estuvo íntimamente ligado a la historia de la United Fruit Company. Con el propósito de servir los intereses de la compañía bananera, la vía férrea se prolongó al Sur hacia el distrito de Aracataca, llegando a esta población por primera vez en el año 1906 (Mena 1979: 62; 63).

La primera aparición de los norteamericanos la tenemos a través de Mr. Herbert, un señor misterioso que parece ser filántropo. Un día por casualidad prueba una banana y la examina detalladamente (Cien: 277). Este personaje y este momento provocan un cambio total de Macondo. Introduce cambios de naturaleza y políticos.

García Márquez narra también la decadencia que se inicia aproximadamente al terminar la Primera Guerra Mundial y se va agravando en los años siguientes, la baja de los precios del banano en el mercado mundial, y el despoblamiento de la zona causado por la emigración.

La huelga de los obreros bananeros termina con la masacre en 1928. García Márquez también narra los acontecimientos con respecto a la huelga y la matanza antes del retiro de la compañía bananera. Le parecía importante saber cómo había sobrevivido este acontecimiento en la memoria colectiva. Habló con testigos de los que unos dijeron que la matanza era verdad y de los que otros dijeron que era mentira. Pero el autor hasta da el número del decreto (no. 4) por el cual se autorizaba el fusilamiento de los trabajadores y da el nombre del general que lo firmó y el nombre de su secretario. Además incorpora a la ficción frases literales de ese documento histórico. Lo averigüó todo en los Archivos Nacionales. Aquí García Márquez muestra su ansia de encontrar la verdad. Inés Mena cita de los Archivos Nacionales:

Se hizo concentrar a los obreros en la ciudad de Ciénaga, en la tarde del 5 de diciembre, diciéndoles que era para recibir al gobernador, pues en esta ciudad se iba a firmar el pacto con la “United”, que había aceptado algunos puntos (Mena 1979: 70).

Como la multitud no obedecía, se dio la orden de hacer fuego. En Macondo se lee el mismo decreto no. 4 que en la realidad en Ciénaga, coincidiendo casi hasta en el número de palabras:

[...] leyendo con una bocina de gramófono el Decreto Número 4 del Jefe Civil y Militar de la Provincia. Estaba firmado por el general Carlos Cortés Vargas y por su secretario, el mayor Enrique García Isaza, y en tres artículos de ochenta palabras declaraba a los huelguistascuadrilla de malhechoresy facultaba al ejército para matarlos a bala (Cien: 370; 371).

La conspiración histórica del silencio después de la masacre le resulta muy peligrosa a García Márquez. En los libros de textos hoy en día se niega la existencia de la compañía bananera (McNerney 1989: 27). Hoy, este episodio está en peligro de ser olvidado y borrado de la memoria colectiva colombiana. La gente recuerda incluso este episodio de explotación imperial como una época feliz (Vargas Llosa 1971: 17). Es sospechoso que el abogado Jorge Eliécer Gaitán fuera asesinado justo después de haber investigado sobre el tema y haber formulado un discurso (McNerney 1989: 28).

La reconstrucción garcíamarquiana de la masacre nos muestra cómo fue la intervención estadounidense en Colombia en particular, y en Latinoamérica en general. Se trata de recuperar la historia perdida al escribirla.

Hacia 1930 la United Fruit Company controlaba el 60% del mercado bananero mundial, le pertenecían tres cuartos del terreno que producía banano en la provincia del Magdalena hacia 1938, y controlaba una gran parte del sistema de ferrocarriles en Colombia. Durante ocho años no pagaban impuestos (McNerney 1989: 29).

La representación de los partidos políticos durante y antes de las guerras civiles está facilitada en la novela por sólo haber liberales y conservadores. En la realidad, por ejemplo el partido liberal se dividió ya temprano en dos alas incompatibles. La compleja historia real es mostrada simplificada.

En otras ocasiones García Márquez describe detalladamente los acontecimientos, por ejemplo cuando describe los fraudes electorales (ejemplificado en la figura del corregidor), la introducción y abolición del derecho electoral o la opresión y la corrupción políticas. Arcadio p. ej., cuando es autoridad, usa el poder para enriquecerse hasta que:

[...] en los once meses de su mandato Arcadio había cargado no sólo con el dinero de las contribuciones, sino también con el que cobraba al pueblo por el derecho de enterrar a los muertos en predios de José Arcadio (Cien: 144).

Igual que en la realidad real histórica, en Macondo existen el toque de queda y la censura que provocan la conspiración y las guerrillas.

García Márquez también incorpora en la ficción laviolenciaque se desató en el país en 1948, y de la cual el autor fue testigo (Vargas 1971: 128). Pero laviolenciaestá marginada del primer plano de la acción, sólo las consecuencias remotas aparecen en el relato.

Los enlaces con Latinoamérica son también expresos. García Márquez menciona el pasado colonial e indígena, la aglomeración agraria capitalista, el desarrollo de una burguesía industrializante y los latifundistas exportadores. Alude a las guerras civiles del siglo XIX y de comienzos del siglo XX y a la consolidación del imperialismo.

Una alusión al la historia de los antecedentes coloniales es el descubrimiento del galeón español. Ahí queda claro que Macondo es parte de una continuidad histórica. Hasta se proyecta esa continuidad hacia el futuro diciéndo que en ese mismo lugar estaría muchos años más tarde el coronel Aureliano Buendía. García Márquez también hace alusión a los conquistadores cuando describe cómo José Arcadio funde el oro. Lo mismo hicieron los españoles.

Otra alusión al pasado colonial son las menciones de Sir Francis Drake y Alexander von Humboldt.

Interesante es el papel que García Márquez da a los indios. Hay dos indios de sangre real de servidores en la casa de los Buendía, lo que hace referencia a la extinción de los indios. Están asociados en la novela contínuamente con la memoria y su pérdida.

Las etapas por las que atraviesan la familia Buendía y los habitantes de Macondo corresponden a las de cualquier sociedad subdesarrollada aunque más específicamente a las latinoamericanas.Cien años de soledades la peripecia de toda civilización (nacimiento, desarrollo, apogeo, decadencia, muerte) y refleja las etapas por las que han pasado la mayoría de las sociedades del tercer mundo, los países neocoloniales (Vargas Llosa 1971: 498).

III.3. Resumen del contenido

En su nivel más accesible (hay varios niveles de comprender la historia de la novela),Cien años de soledades la crónica de siete generaciones de los Buendía y del pueblo de Macondo desde su fundación hasta su derrumbamiento. La historia abarca cuatrocientos años. Trescientos años corresponden a los antepasados de los fundadores. Los cien últimos años son el relato sobre los sucesos de la familia Buendía. La historia de Macondo puede dividirse en cinco[19]etapas:

La primera etapa empieza con el descubrimiento de un lugar donde la pareja Úrsula Iguarán y José Arcadio Buendía y los veintiún compañeros que van con ellos fundan el pueblo de Macondo. El nombre de José Arcadio hace alusión a la vida campesina idílica de la Arcadia en la que tarda en instalarse la civilización (Wittig 1991: 4).

Los fundadores son primos y descendientes de una familia que lleva siglos casándose entre sí. Por violar la ley de la prohibición del incesto temen engendrar a un hijo con colita de cerdo. Eso les da a sus vidas una dimensión mítica. Macondo se nos presenta como una pequeña sociedad patriarcal y primitiva, con una igualdad económica y social.

Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos (Cien: 9).

Pero Macondo no sólo representa el pueblo de los Buendía, sino también un microcosmo ficticio cuyo inicio es presentado en forma mítica. Ésto se le transmite al lector a través de un sueño de José Arcadio, el que hace lo que le ordena una voz:

José Arcadio Buendía soñó esa noche que en aquel lugar se levantaba una ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo. Preguntó qué ciudad era aquella, y le contestaron con un nombre que nunca había oído, que no tenía significado alguno, pero que tuvo en el sueño una resonancia sobrenatural: Macondo (Cien: 37).

Los gitanos pasan cada año por Macondo. Es la confrontación del Mundo Occidental con las innovaciones del mundo exterior como p.ej. la lupa, la dentadura postiza o el imán. Son cosas que los habitantes de Macondo consideran mágicas. Sobre todo a José Arcadio le impresionan estas innovaciones, incluso descubre que la tierra es redonda. Este principio deCien años de soledadtambién está dotado de un carácter paradisíaco: “Era en verdad una aldea feliz, donde nadie era mayor de treinta años y donde nadie había muerto” (Cien: 19). Es un mundo prehistórico e idílico al que precede un tipo de pecado original.

En la segunda etapa Macondo se encuentra en el incipiente ascenso cuando Úrsula encuentra la ruta para salir de la ciénaga y crea la ruta del comercio. Así llega la primera oleada de inmigrantes que convierte la comunidad agraria en un pueblo de talleres y comercios. Esto influye a los Buendía: Úrsula monta un “negocio de animalitos de caramelo” (Cien: 53) y Aureliano trabaja la plata. Macondo ingresa a la historia. Por primera vez se nombra en la obra a los indios que aparecen como servidores en la casa de los Buendía. Pero la historia irrumpe en Macondo con el sello de la violencia. La llegada de un regidor del gobierno, Apolinar Moscote, acompañado de seis soldados armados, representa el comienzo del régimen represivo en un pueblo que desconocía las pasiones políticas. También llega un cura que construye una iglesia e introduce la religión en Macondo, y se instala una fuerza de policía. Así el gobierno tiene más control sobre los pueblos, y habiendo creado las vías de comunicación, Macondo se ve afectado por la historia latinoamericana.

Los veinte años de guerras civiles entre liberales y conservadores forman la tercera fase. Macondo vive un receso histórico. Se trae el telégrafo y el pueblo elige a su primer alcalde.

En su cuarta etapa llega el ferrocarril y la industrialización aumenta el número de habitantes de Macondo. La masiva inmigración cambia por completo el aspecto y la vida del pueblo. Con ella llega la prostitución y surge un pueblo de diversión. La riqueza tiene su apogeo. La llegada de la United Fruit Company inicia a Macondo en la vida de objeto histórico. Con la industrialización la ciudad crece y cambia y la economía florece. La fuente de la prosperidad y del trabajo es el banano. Los antiguos comerciantes se convierten en asalariados agrícolas. El pueblo se ve dividido en dos partes: la de los advenedizos y la de los primitivos habitantes. La primera representa una fuerza opresiva mientras la segunda se constituye en la fuerza contraria: aquélla que pugna por reencontrar su libertad de expresión. Para consolidarse, la compañía bananera extermina a los Aurelianos. Así queda eliminada la base de ulteriores rebeliones. Más tarde los Buendía amplían la casa para poder atender a todos los huéspedes. Por su riqueza los Buendía importan todo lo necesario como p.ej. una pianola, cristal de Bohemia, muebles vieneses, etc. Macondo se convierte en una sociedad dependiente de la potencia extranjera.

El poder de la compañía se refleja también en la política: “los funcionarios locales fueron sustituidos por forasteros autoritarios” y “Los antiguos policías fueron reemplazados por sicarios de machetes” (Cien: 293). Así surgen los problemas sociales, y la explotación del pueblo colombiano resulta en una huelga de los trabajadores bananeros. Piden que los domingos no sean laborales y la higienización de los campamentos. Recurren a los tribunales supremos para denunciar su miserable situación. Ante la sorpresa e indignación de los trabajadores se demuestra que las reclamaciones carecen de toda validez ya que la compañía bananera niega la existencia de los trabajadores y acaba con la huelga con la matanza de los más o menos tres mil obreros por el ejército del gobierno. Después de la masacre se niega la existencia de los oberos. José Arcadio Segundo es casi el único superviviente de la masacre. Despierta herido en un tren donde llevan a todos los muertos para ser arrojados al mar. Salta del tren, y de regreso al pueblo se da cuenta que los habitantes niegan lo ocurrido. Además, el Gobierno por medio de un bando oficial hace constatar que se ha llegado a un acuerdo entre la compañía y los representantes de los obreros y que ningún suceso trágico ha tenido lugar en Macondo. El retiro de la empresa deja Macondo convertido en tierra abandonada.

La quinta etapa se inicia con el diluvio que anuncia la destrucción del pueblo. El pueblo sigue traumatizado por la violencia, y el desequilibrio social crece. La vida se convierte en existencia monótona y ruinosa de aislamiento y pobreza. Por una parte la decadencia es ilustrada por la naturaleza: llega el diluvio y luego la sequía. Por otra parte es mostrada por la familia Buendía: Aureliano Babilonia descifra los manuscritos de Melquíades que narran toda la historia de los Buendía y del pueblo. Nace el último Aureliano, el temido bebé con colita de cerdo.[20]Se cumple la profesía de Melquíades, y la novela acaba con la extinción de Macondo y sus habitantes.

García Márquez recoge lo esencial de un pueblo latinoamericano y también habla de temas universalmente importantes como la soledad o la dimensión del tiempo.

III.4. Tono, estructura y estilo

La novela está dividida en veinte capítulos innumerados de apróximadamente el mismo tamaño y sin títulos. Cada uno de ellos es una unidad narrativa propia, con sentido en sí misma, aunque vinculada a las demás.

Gabriel García Márquez se liberó de la necesidad de hacer enteramente creíble su novela. Se remite a las técnicas literarias más antiguas: lo mítico, las aventuras episódicas y la narración omnisciente.

El autor mismo dijo que la primera frase lo revelaba todo: el tema, el estilo y el tono. Es la síntesis de la novela entera (Cobo Borda 1985: 35).

El tono del autor expresa su actitud. Aquí el autor tiene distintos tonos de voz. La novela puede ser contada con el inocente tono de un cuento infantil: “El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo” (Cien: 9). El “hace muchos, muchísimos años” también hace alusión a cuentos de hadas.

EnCien años de soledadel tono cambia rápidamente de cómico a patético, de melancólico a trágico, comunicándose por un narrador omnisciente. Hay tres tonos predominantes que corresponden a las tres épocas de la casa de los Buendía (aunque ninguno está excluído de las otras partes): inocente (capítulos 1 al 9) – irónico (capítulos 10 al 18) – desilusionado (19 y 20).[21]Esta autoridad la utiliza intencional e irónicamente. La ironía resulta del contraste entre la serena voz narradora y lo absurdo de la historia.[22]

El narrador no tiene ninguna vinculación con lo que cuenta. Está al margen de la historia, pero la conoce en sus más mínimos detalles. Mantiene la distancia a pesar de que conozca los pensamientos y sentimientos de los personajes. Con las retrospectivas y alusiones al futuro muestra que conoce el pasado y el futuro de sus figuras.

García Márquez no utiliza el monólogo interior para expresar sus ideas.

Pero la narración de la historia es bicéfala: en primer lugar se encuentran los manuscritos en sanscrito de Melquíades, descifrados por el último Aureliano, y en segundo plano, la novela en español a la que tenemos acceso real. La crónica del narrador coincide con la del gitano inmortal.

Hay dos aspectos estructurales entretejidos en la novela. La primera estructura es el orden histórico de los acontecimientos en el paso del tiempo cronológico. El autor nos cuenta la historia cronológicamente en el tiempo durante las primeras cien páginas, sólo hay una perspectiva de futuro que es la primera frase en donde el coronel Aureliano Buendía se encuentra frente al pelotón de fusilamiento. Es una escena que conscientemente debe engañar al lector porque en aquel momento el coronel no muere. Pero en realidad el tiempo no transcurre linear sino cíclicamente: el pasado se repite en el presente, y también el futuro parece conocido porque de alguna manera ya existió.

La segunda estructura es un tiempo mítico-bíblico desde el principio - “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre”(Cien: 9) - hasta el final de la novela, el derrumbamiento de Macondo. Lo mítico-bíblico presenta una visión de la realidad. Pero lo mítico es integrado en la parte histórica, no existe aparte de la cronología. Personajes como el inmortal mago y alquimista Melquíades, el que conoce a fondo la magia, o Pilar Ternera, la que adivina el destino de los Buendía, introducen ese mundo milagroso.

Después de haber descifrado los manuscritos, Aureliano descubre que los episodios no son contados cronológicamente en el tiempo, sino que se ordenan de manera que un siglo existe en un instante.

El estilo es divertido pero el tema puede ser también muy cruel y doloroso. García Márquez nos muestra los crímenes invisibles. En realidad, la historia de Macondo y de la estirpe en sí es trágica: los Buendía tratan de escapar de su mal destino de generación a generación.

Gabo relata las historias de tradición oral como si fueran una realidad maravillosa, y no las cuestiona. Se trata de una realidad que la gente vivía así, y cuando la contaron nadie dudaba que fuera verdad (Ploetz 22000: 40). Lo evidente lo convierte en un milagro. García Márquez da a sus personajes la capacidad de ver como milagros las invenciones que para el lector son realidad banal. Pone al mismo nivel lo creíble y lo increíble, lo cuerdo y lo loco. Es decir combina discretamente partículas realistas con elementos fantásticos. Narra la historia como si la narrara su abuela, es decir, cuenta las cosas con inocencia y convierte lo extraordinario en cotidiano. Se trata de hacer lo increíble creíble. La existencia de un segundo narrador, Melquíades, hace alusión a los libros de caballería, y en concreto alQuijote, en que al lado de Cervantes hay escritos del narrador Cide Hamete.

García Márquez espera que se le creamos sus versiones llenas de imaginación. Él mismo dijo que un buen escritor era aquél quien no dejaba dudar al lector ni un segundo de lo leído (Cobo Borda 1985: 28). Además asegura el propio García Márquez que todo lo que escribe se basa en experiencias personales, nada es inventado (Ploetz 22000: 76).

Sin embargo, hay un cambio radical de tono en los dos últimos capítulos. García Márquez nos muestra un Macondo diferente y lo enfatiza con su propia presencia: introduce a unalter ego(Montaner 1987: 208) como personaje: Gabriel. El lector ahora recorre las calles del auténtico Macondo, no del fantástico pueblo de los dieciocho capítulos anteriores. Este pueblo del final no tiene fantasía, sólo queda una pobre imágen. La atmósfera ha cambiado.

Tanto la historia de la familia como la del pueblo es contada desde su principio hasta su aniquilamiento. El autor ha creado una novela total en que describe un mundo cerrado en sí mismo desde su nacimiento hasta su muerte, y en todos los órdenes que lo componen – el individual y el colectivo, el legendario y el histórico, el cotidiano y el mítico – y en su forma, ya que la escritura y la estructura tienen una naturaleza exclusiva y autosuficiente. Esta totalidad se manifiesta ante todo en los contrastes: la novela es tradicional y moderna, localista y universal, imaginaria y realista (Vargas Llosa 1971: 480).[23]

Lo que también llama la atención es el castellano “puro” de la novela. Hay sólo pocos arcaísmos y palabras típicas colombianas que aparecen sobre todo en torno a Gabriel y sus amigos.[24]

Vamos a entrar más profundamente en los métodos que le sirven a García Márquez para presentar la historia de una cierta manera, teniendo en mente una cierta meta.

III.5. Métodos

La grandeza o la pobreza de una ficción sólo puede medirse, internamente, analizando su poder de persuasión, que depende de su forma, y, externamente, examinando sus relaciones con la realidad real de la que toda realidad ficticia es representación y negación (Vargas 1971: 204).

Vamos a ver cómo el autor reconstruye la realidad a través del texto y cuáles son las técnicas para representar la realidad. Importante para la creación de la realidad ficticia es la manipulación de la realidad real. Los métodos que sirven a ello son sobre todo el humor, la ironía y la exageración.

III.5.1. El humor y la ironía

Gabriel García Márquez dispone de varios métodos para presentar la historia provocando la risa y efectos cómicos. Antes de examinar y dar ejemplos de los procesos irónicos enCien años de soledadquiero dar la definición dehumoreironía. El DiccionarioSalamanca de la lengua españoladefinehumorcomo “Capacidad para descubrir y mostrar lo cómico o divertido de las personas, cosas o situaciones y aplicación de esa capacidad.”[25]El humor es más bien un estado pasivo que corresponde al estado de Gabriel García Márquez cuando escribe. La ironía es una actitud más activa: 1. “Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”; 2. “Tono burlón” (Salamanca 1996: 888). El DRAE define ironía de la misma manera y añade: “Burla fina y disimulada”.[26]

Vamos a ver las explicaciones absurdas de fenómenos, y cómo García Márquez critica la sociedad y la historia por lo ridículo y su efecto cómico.

André Jansen[27]clasifica los procesos irónicos en tres categorias: a) lo cómico en las descripciones; b) la deformación erótico-grotesca;[28]c) la deformación irónico-épica.

La ironía parte de la realidad y se transforma en mito sin que el autor dé ningún juicio moral o de valor. Esa neutralidad provoca una ironía permanente.

Vamos a ver ejemplos de lo cómico-descriptivo:

Aquí vemos que la ocupación pacífica no parece ser una guerra económica, lo que es en realidad:

[...] esto hizo pensar a la gente que los agrónomos, hidrólogos, topógrafos y agrimensores, así como Mr. Herbert con sus globos cautivos y sus mariposas de colores, y el señor Brown con su mausoleo rodante y sus feroces perros alemanes, tenían algo que ver con la guerra (Cien: 278; 279).

El barrio de los gringos hace pensar en una ocupación militar. Gabo ataca la intervención yanqui en el subcontinente:

[...] el sector estaba cercado por una malla metálica, como un gigantesco gallinero electrificado que en los frescos meses del verano amanecía negro de golondrinas achicharradas. Nadie sabía aún qué era lo que buscaban, o si en verdad no eran más filántropos, y ya habían ocasionado un trastorno colosal, mucho más perturbador que el de los antiguos gitanos, pero menos transitorio y comprensible (Cien: 279).

En los ejemplos siguientes García Márquez ejerce su burla irónica contra la política colombiana. No se salvan ni liberales ni conservadores:

La única diferencia actual entre liberales y conservadores es que los liberales van a misa de cinco y los conservadores a misa de ocho (Cien: 297-298).

Y nos muestra su filosofía política y su humor fino en otro momento:

Los liberales, le decía, eran masones; gente de mala índole, partidaria de ahorcar a los curas, de implantar el matrimonio civil y el divorcio, de reconocer iguales derechos a los hijos naturales que a los legítimos, y de despedazar al país en un sistema federal que despojara a la autoridad suprema. Los conservadores, en cambio, que habían recibido el poder directamente de Dios, propugnaban por la estabilidad del orden público y la moral familiar; eran los defensores de la fe de Cristo, del principio de autoridad, y no estaban dispuestos a permitir que el país fuera descuartizado de entidades autónomas (Cien: 122).

O la amarga ironía y desilusión en este párrafo:

Lo que me preocupa es que de tanto odiar a los militares, de tanto combatirlos, de tanto pensar en ellos, has terminado por ser igual a ellos. Y no hay un ideal en la vida que merezca tanta abyección (Cien: 198).

El humor y la ironía limitan con lo trágico. La explotación de la compañía bananera y el engaño de los trabajadores junto con la burla de ellos que lleva la máscara de ayuda económica:

Afirmaban, además, que no se les pagaba con dinero efectivo, sino con vales que sólo servían para comprar jamón de Virginia en los comisariatos de la compañía. José Arcadio Segundo fue encarcelado porque reveló que el sistema de los vales era un recurso de la compañía para financiar sus barcos fruteros, que de no haber sido por la mercancía de los comisariatos hubieran tenido que regresar vacíos [...](Cien: 365).

Veamos el tono irónico en este ejemplo en que la compañía reacciona a la petición de los obreros de higienizar los campamentos:

Los obreros de la compañía estaban hacinados en tambos miserables. Los ingenieros, en vez de construir letrinas, llevaban a los campamentos, por Navidad, un excusado portátil para cada cincuenta personas, y hacían demostraciones públicas de cómo utilizarlos para que duraran más (Cien1999: 366).

La compañía bananera se burla de los trabajadores cuando contratan abogados que niegan la existencia de los obreros cuando aquéllos se atreven a exigir de su empleador mejores condiciones de trabajo:

Fue allí donde los ilusionistas del derecho demostraron que las reclamaciones carecían de toda validez, simplemente porque la compañía bananera no tenía, ni había tenido nunca, ni tendría jamás trabajadores a su servicio [...]. y se proclamó en bandos solemnes la inexistencia de los trabajadores (Cien: 367).

Al regresar del tren de los muertos, José Arcadio Segundo debe constatar que nadie se acuerda de la masacre, y hasta se habla de un acuerdo entre la compañía y los obreros:

La noche anterior habían leído un bando nacional extraordinario, para informar que los obreros habían obedecido la orden de evacuar la estación, y se dirigían a sus casas en caravanas pacíficas. El bando informaba también que los dirigentes sindicales, con un elevado espíritu patriótico, habían reducido sus peticiones a dos puntos: reforma de los servicios médicos y construcción de letrinas en las viviendas (Cien: 376).

El humor también sirve para que el lector mantenga la distancia a los personajes. El humor frena el impacto de los acontecimientos violentos y junto con la ironía da la libertad al lector de interpretar los episodios él mismo.

García Márquez se burla de la ingenuidad de la sociedad campesina. Pero también hace una alusión irónica al descubrimiento del Nuevo Mundo. El héroe José Arcadio se dedica a investigaciones científicas y descubre lo que todo el mundo ya sabía:

[...] temblando de fiebre, devastado por la prolongada vigilia y por el encono de su imaginación, les reveló su descubrimiento: - La tierra era redonda como una naranja (Cien: 13).[29]

Vamos a ver ejemplos de lo épico-irónico:

Lo épico-irónico se refiere a ejemplos como el insomnio o la pérdida de la memoria de los habitantes de Macondo. Lo que nos interesa aquí son los ejemplos que se refieren a alusiones a la historia.

Veamos cómo abunda lo épico-irónico en la descripción de las hazañas del coronel Aureliano Buendía. El coronel parece descender en línea recta de los caballeros:

El coronel Aureliano Buendía promovió treinta y dos levantamientos armados y los perdió todos. Tuvo diecisiete hijos varones de diecisiete mujeres distintas, [...]. Escapó a catorce atentados, a setenta y tres emboscadas y a un pelotón de fusilamiento. Sobrevivió a una carga de estricnina en el café que habría bastado para matar a un caballo [...](Cien: 131).

Irónico es también el episodio en que Aureliano, descifrando los manuscritos de Melquíades, descubre su propio origen y su nombre, porque lo hace en el momento de su muerte: “En este punto, impaciente por conocer su propio origen, Aureliano dio un salto” (Cien: 503).

He aquí también dos ejemplos de la utilidad de la literatura y del libroCien años de soledaden concreto. Gabriel García Márquez muestra su conclusión moralizadora:

No se le había ocurrido pensar hasta entonces que la literatura fuera el mejor juguete que se había inventado para burlarse de la gente, como lo demostró Álvaro en una noche de parranda (Cien: 471).

Trataba a los clásicos con una familiaridad casera. [...] Alfonso se metió un rollo de páginas en los bolsillos, que siempre tenía llenos de recortes de periódicos y manuales de oficios raros, y una noche los perdió en la casa de las muchachitas que se acostaban por hambre. Cuando el abuelo sabio se enteró, en vez de hacerle el escándalo temido, comentó muerto de risa que aquél era el destino natural de la literatura (Cien: 484; 485).

[...]


[1]Mario Vargas Llosa escribió un estudio cuidadoso de los procedimientos narrativos del novelista colombiano con el título:García Márquez: Historia de un deicidio. Barcelona 1971, p. 85.

[2]Los escritores que más le han influido son William Faulkner, Virginia Woolf y Ernest Hemingway. Los elementos que le influyeron a Gabo los incorporó a su obra, es decir, vinculó tradiciones de otros países a su propia tradición. Como no había una tradición literaria colombiana que continuar, “ el ‘bárbaro’ no tiene más remedio que sentirse dueño de la cultura universal” (Vargas Llosa 1971: 207).

Esta fusión de elementos podría también ser un motivo por el cual la novela deCien años de soledadtenía éxito en todo el mundo.

[3]Sólo fue considerado en un trabajo sobre la función de la historia enCien años de soledadde Lucila Inés Mena (véase en la bibliografía).

[4]Juan Luis Cebrián:Retrato de Gabriel García Márquez.Barcelona 1997, p. 62.

[5]Juan Gustavo Cobo Borda (1985): „Über und um Gabriel García Márquez herum”, en: Koenigs, Tom (ed.):

Mythos und Wirklichkeit – Materialien zum Werk von Gabriel García Márquez.Köln, Kiepenheuer & Witsch, p. 53.

[6]Dagmar Ploetz:Gabriel García Márquez. Reinbek bei Hamburg 22000, pp. 22-25.

[7]García Márquez (1972) citado por Miguel Fernández-Braso:La soledad de Gabriel García Márquez.Barcelona 1972, p. 82.

[8]Juan-Manuel García Ramos:Imaginario de Gabriel García Márquez, Santa Cruz de Tenerife 1984, p. 57.

[9]P. ej. con el presidente colombiano liberal López Michelsen; con el nacionalista panameño Omar Torrijos; el socialista François Mitterand; los luchadores sandinistas contra la dictadura de Somoza en Nicaragua; Jaime Bateman Cayón, comandante máximo del M-19 colombiano (desaparecido misteriosamente en 1983) (García Ramos 1984: 58); y Fidel Castro.

[10]El M-19 es un grupo guerrillero que apareció en el año 1974. M-19 es una abreviatura de Movimiento 19 de Abril. Inicialmente fue un movimiento insurgente colombiano que empleaba tácticas de guerrilla urbana, especialmente golpes de opinión, y posteriormente ante su desmovilización se convirtió en un movimiento político de izquierda que desapareció. Hoy en día sus más influyentes militantes vivos participan en otros movimientos políticos (Cebrián 1997: 97).

[11]José Luis de la Fuente:La nueva novela hispanoamericana: antología (1940-1970), Valladolid 1996, p. 13.

[12]Macondo era el nombre de una finca cerca de Aracataca. El pueblo ficticio lleva rasgos de su pueblo natal.

[13]Kathleen McNerney:Understanding Gabriel García Márquez,Columbia 1989, p. 13.

[14]Hasta introdujo a sí mismo en la novela con el personaje de Gabriel, e introdujo a sus amigos de Barranquilla.

[15]Wolfgang Matzat:Lateinamerikanische Identitätsentwürfe – Essayistische Reflexion und narrative Inszenierung.Tübingen 1996, pp. 74; 78.

[16]Gabriel García Márquez:Cien años de soledad. Barcelona 21999, por ejemplo en la p. 298. A continuación abreviado de la siguiente manera: (Cien: p.).

[17]Lucila Inés Mena:La función de la historia en <Cien años de soledad> - Exhaustivo estudio de los contenidos históricos y de la interpretación de la Historia por parte del inolvidable autor de <Cien años de soledad>. Esplugas de Llobregat (Barcelona) 1979, pp. 44; 45.

[18]Rose-Marie Qual:Zu Gabriel García Márquez: “Cien años de soledad” – Die Spiegelstadt als Utopie-Metapher – Versuch einer soziokulturellen Deutung,Bonn 1988, p. 96.

[19]La división en cinco fases es descrita por varios autores, p. ej. Wolfgang Wittig:Nostalgie & Rebellion - Zum Romanwerk von Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa und Isabel Allende,Würzburg 1991, p. 12; o Alfonso de Toro:Los laberintos del tiempo – Temporalidad y narración como estrategia y lectoral en la novela contemporánea (G. García Márquez, M. Vargas Llosa, J. Rulfo, A. Robbe-Grillet),Frankfurt a. M. 1992, pp. 64; 65.

[20]Aquí quiero mencionar una de las según García Márquez cuarenta y dos contradicciones de la novela: En realidad fue Pilar Ternera la que tenía la culpa del incesto cometido porque fue ella quien animó a su tataranieto Aureliano Babilonia a cometerlo. Ella conocía el parentesco entre Aureliano Babilonia y Amaranta Úrsula y también conocía la tragedia del primo de Úrsula que había nacido con cola de cerdo y su posterior muerte. Es decir, en realidad Pilar Ternera es más importante que Melquíades porque sus decisiones son las que dictan las profesías del gitano.

[21]Maria Eulalia Montaner Ferrer:Guía para la lectura de “Cien años de soledad”, Móstoles 1987, p. 34.

[22]Doris Rolfe: „Tono y estructura enCien años de soledad”, en: Porrata, Francisco E. (ed.):Explicación de Cien años de soledad – García Márquez.San José 1976, pp. 260-261.

[23]Otro aspecto de su totalidad es su accesibilidad ilimitada, su facultad de estar al alcance del lector inteligente y del imbécil. Es una obra que todos pueden entender y gozar.

[24]Mechtild Strausfeld:Aspekte des neuen lateinamerikanischen Romans und ein Modell: “Hundert Jahre Einsamkeit” (Gabriel García Márquez). Bern / Frankfurt a. M. 1976, pp. 80-81.

[25]Juan Gutiérrez Cuadrado / Antonio Pascual (eds, 1996):Diccionario Salamanca de la lengua española,Salamanca 1996, p. 834.

[26]DRAE (Diccionario de la Real Academia Española). [http://www.rae.es/ (22.04.07)].

[27]André Jansen: „Procesos irónicos de Cien años de soledad”, en: Porrata, Francisco E. (ed.):Explicación de Cien años de soledad – García Márquez.San José 1976, p. 173.

[28]No elaboraré la segunda categoría porque no forma parte del tema de este estudio. Se refiere más bien a curiosidades corporales y detalles sexuales. Para leer más sobre esta categoría vea André Jansen 1976, pp. 177-179.

[29]Ese “descubrimiento” parece ser aún más irónico cuando se tiene en cuenta que en la Colombia de ese tiempo, es decir hacia 1880, se fundó una compañía que se había propuesto reducir la vuelta alredondomundo en tantos kilómetros cuantos mide el perímetro del Cono Sur (véase más en Montaner 1987: pp. 59; 60). Es decir ese descubrimiento era inoportuno y loco porque todo el país estaba hablando de este proyecto.

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Seiten
98
Erscheinungsform
Originalausgabe
Jahr
2007
ISBN (eBook)
9783836622639
Dateigröße
764 KB
Sprache
Spanisch
Institution / Hochschule
Albert-Ludwigs-Universität Freiburg – Hispanistik, Romanische Philologie
Erscheinungsdatum
2014 (April)
Note
1,7
Schlagworte
gabriel garcía márquez lateinamerika hundert jahre einsamkeit simón bolívar noticia

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Titel: Representación histórica en la obra de Gabriel García Márquez